La crónica de Alberto

El abrazo de Daniella a Alberto

Crónica de un Reto Solidario comienza el Reto deportivo.

El reto logístico y demás ya estaba casi listo. Ahora toca trabajar en el deportivo. Y aún con mucho trabajo por delante, como coordinaciones con los papis de DANIELLA, con mi Pepe Roldán que se encarga de meta y demás cositas , de llamadas telefónicas a mi mujer preguntándole de cómo estaba la cosa, de volverla loca mil y una vez, que os voy a decir si la mayoría de los que ahora estáis leyendo esto ya me conocéis. Pues con todo eso casi casi listo nos vamos para rota el día 3 de diciembre. Primero salimos Enrique y yo y después se nos une Antonio. Llegamos a Rota, empezamos a soltar trastos y mi amigo Pepe Acosta y familia nos invita a ir a su casa a cenar y escuchan nuestras aventurillas de carreras. Bueno pues cena, ducha y a descansar que queda nada.

Ahora sí, nació la locura esa que meses atrás se creó, ahora está el monstruo delante, las barreras, ahora están los impedimentos corporales el primer trabajo estaba casi terminado, toca rematarlo sabiendo que vamos a sufrir y mucho. Delante nuestra está y tenemos que ponernos el mono de trabajo y al ataque.

Sorpresa mi cuerpo ese 4 se levanta regular no sé algo le pasa antes de empezar. Pocas horas de sueño me acompañan ya que es algo normal en mí eso de dormir poco en estos últimos meses.

Ya levantados, preparados y casi todo controlados llega ese día 4, ese día tan esperado, miro a mis compis y me transmiten seguridad y en varias ocasiones pienso, muy tranquilo veo yo a estos dos.

Pues nada vamos que nos vamos y empezamos a correr desde la Av Ecos del Rocío buscando la vía verde de Rota a Costa Ballena, vamos que nos quedan 161 kilómetros vamossssssss.

Hacemos unos kilómetros por Rota y encontramos el principio de la vía verde y en ese momento se nos une mi amigo Pepe Acosta en bici. Así que empezamos a correr Enrique y un servidor y nuestro incombustible Antonio Villamor detrás con su bici y carrito lleno de cositas y Pepe a su lado.

La verdad que empezamos muy fuerte y cuando nos damos cuenta ya estamos encarando el camino para Sanlúcar y le comento a Enrique que bajemos algo el ritmo que vamos demasiado rápido.

Al momento mi cuerpo otra vez me da un toque ,el estómago me mata, se adelantan mis compis al rato volvemos a unirnos ya en el carril bici como si en Estados Unidos estuviéramos. Antonio se adelanta con la bici e invita a los coches y furgonetas que pasan a que piten algo que nos saca una sonrisa ya que se enfada cuando no pitan jajaajaj algunos pitaron al ver el gesto de Antonio subiendo y bajando la mano como si tirara de la cuerda que llevan delante los camioneros.

Seguimos corriendo yo con problemas de estómago no sé si provocados por los nervios, o si es gastroenteritis o yo que se, no me entra ni agua y todo lo que entra lo echo.

Llegamos a Sanlúcar 1 hora antes de lo pensado.

En ese punto se queda Pepe Acosta nos anima y se retira. Y empezamos de nuevo a correr por medio de Sanlúcar de Barrameda, de pronto nos pitan y vemos a nuestros amigos Pedro y Pili, hablamos con ellos acordando un punto para vernos, será el paseo marítimo de Sanlúcar . Le damos caña y nos plantamos allí en nada. Abrazos, charlas y Enrique no puede irse de Sanlúcar sin hacer un brindis para el Reto con manzanilla pues nada, vamos a tomarnos la manzanilla. Enrique pendiente de que me hidratase ya que no bebía ni agua.

Nos despedimos y nos vamos dirección Bonanza por la playa Pili y Pedro nos esperan allí y se unen también Expósito y Susana que ya llevaban tiempo siguiéndonos pero aún no habíamos coincidido.

Llegamos a Bonanza nos esperan Pili, Susana, Pedro y Expósito y lo primero que me dice mi amiga Susana ya que me conoce bastante bien. ¿Qué te pasa ? Tu no vas bien. Y le comento que voy tocado muy tocado y que si fuera esto una carrera normal me retiraba que tengo unos dolores de estómagos increíble.

Así y todo intento comer y nos dan tortilla que traía Pili para su almuerzo pues nada nos ponemos y nos comemos su tortilla los tres y nos ofrece nuestro Expósito cerveza ,agua, Coca Cola, en fin un surtido variado. Yo me tiro mejor por el agua, los plátanos los cogemos y
los echamos al carrito más las uvas. Nos despedimos y quedamos más delante, en las esclusas.

Me encuentro mal y voy casi sin fuerza pero aún así pillo a Enrique y Antonio y otra vez a correr y nos plantamos en las esclusas. Punto donde empezaría el recorrido nuevo. Carretera del Práctico a la que yo la bautizo con el nombre de carretera del tráfico, mi querido Enrique me repite mil y una vez PRÁCTICOOOOO. Lo que no entiendo, es porque me quiere corregir si llevamos 6 meses entrenando a tope los dos para el reto y salimos siempre desde un aparcamiento que se llama Villa Araceli y yo la llamo villa Aurelia.

Aún así quiere él que yo le diga carretera del práctico, valla ya me está saliendo práctico.

Llegamos nos esperan Pedro, Pili , Expósito y mi Susi.

Nos volvemos a comer lo otro poco que Pili y Pedro tenían para ellos. En fin los dejamos sin almuerzo. Expósito entra en el bar y nos trae unos tercios de estrella Galicia y nos las pone en la mesa. Yo le digo perdona pero no quiero cerveza. Ahora sí se dieron todos cuenta lo que Susana ya sabía. Estaba muy tocado con el estómago y casi no puedo comer.

Terminamos y nos ponemos en marcha por esa carretera recta interminable con paisajes maravillosos sin arboledas, pero rodeado de esteros donde podemos ver diferentes aves como flamencos, polluelas y garzas. Antonio lo fotografía y nos hace un vídeo corriendo por esa zonas.

Empiezo a hacer llamadas, coordinamos cosas que llevo apuntadas llamo a casa y contesto mensajes y llamadas.

Expósito y Susana se adelantan y van a comprar más agua, chocolate, arroz con leche, loncheados y pan y no sé qué más cosas, vamos nos traen un supermercado móvil.

En ese momento con mi equipo allí, equipo deportivo digo, con mi Antonio y Enrique los tres ya juntitos y contando batallitas. Le digo a los dos escuchar, el equipo que tengo es para enmarcar.

A lo que contestan sí y le digo: sí miarma, sí. Un daltónico, un medio sordo y yo disléxico total estamos que nos salimos. Oye, pues parece que vuelvo a ser yo, algo está cambiando en el kilómetro 50. Al fondo Susi y Expósito. Nada más llegar, me dice Susi que cómo voy. Aún regular, le digo y me como un bocata de salami pero a bocadito pequeño, me tomo el agua y salimos de nuevo.

Algo más repuesto empezamos con chistes a meternos unos con otros y a ver esas largas rectas que nos hacen daño a la vista llevamos ya una carga buena de kilómetros y empezamos a buscar los 60 para así engañar a la cabeza y decirle que empezamos a descontar los 100. En este momento sabemos que vamos a empezar a sufrir pero no lo mencionamos.

Antonio con su bici sigue a nuestro lado. Yo que cojo la bici de vez en cuando no me explico la capacidad de sufrimiento que tiene. Yo le animé a venir y después casi que me arrepentí ya que no me gusta ver sufrir a nadie y más a un amigo por mi. Pero el tío dale que dale como si nada y Enrique lo mismo. Más llamadas y más avituallamientos.

En nada empieza la noche y el kilómetro 70 ya. Aparece el otro equipo de apoyo y un amigo mío con su hija. Mi amigo Álvaro nos acompaña varios kilómetros y al fondo el segundo equipo junto al primero. Llegamos y nos abrazamos fuerte contamos un poco cómo vamos y Sandra nos revisa y nos pone nuevo.

Pepe Bandolero y Sisa pues nos animan, nos abrazan y nos ofrecen comida y bebidas. En ese momento se retira Álvaro y empieza la noche estrellada. Nos quedan muchas horas de oscuridad. Yo no llevo ni frontal ni la linterna de mi hijo que tanta gracia le hace a mi amigo Enrique. Pues nada, a trotar y andar a lo que se nos une Pepe Bandolero y vamos descontando kilómetros.

Vamos gastando bromas de vez en cuando, escuchando música que nos ponen desde el coche Sandra y Sisa y el fútbol que lleva Antonio también canta los goles. Expósito y Susana se retiran abrazos fuerte y nos dejan en buenas manos. Le agradecemos su trabajo y Antonio Villamor no lo entiende. Me pregunta que si la nueva incorporación está toda la noche a nuestro lado animando y dándonos comida sin más. Al igual que los del primer coche por la mañana . Y le digo en mi club (PRETORIANOS DE TOMARES) esto es normal y no sale del asombro. A lo que dice él: «de mayor quiero ser como vosotros».

Nos ponemos en marcha, a la bici nuestro Villamor que va retransmitiendo la carrera mediante videos. A mi izquierda mi super Enrique el tío que se dejó engañar. A mi derecha, uno de los más grandes: Pepe Bandolero. Y por delante, y en algunas ocasiones por detrás en otras, Sandra e Isabel (Sisa) más Arenita, ellas dando apoyo logístico.

Vámonos, yo ya no tengo molestias estomacales, pero es verdad que como aún muy poco. Eso me lo agradece mi querido Antonio ajajajajaj.

Nos vamos en busca del kilómetro 100. Pepe nos dice esto es na, ya estamos en el ecuador, vamos. Nos asombramos de la noche tan estrellada. Vamos contestando ya que nos llegan mensajes de ánimo. Son las 21:00h y casi con ropa de entretiempo la noche aún no está muy fría. Es verdad que vamos rápido, Pepe lo repite en varias ocasiones.

Seguimos y seguimos y no voy a decir la palabrota, pero vemos una torre de luz que parece moverse, ahora a la izquierda y ahora delante, derecha y delante, es una antena que está antes de entrar a Los Palacios y nos trae locos. Mide como unos 300 metros de altura si no me equivoco y en alguna ocasión pensamos en ir con una segueta y cortarla, ya empiezan a molestarnos algunas cosas. Eso es el cansancio. Pero bueno ya la cortaremos, ahora a lo nuestro.

Sandra nos arregla de nuevo, a mi la rodilla que la llevo tocada y continuamos. Enrique nos cuenta un chiste y con el sueño que tenemos y nos cuenta un chiste de ovejas jajajaja.

Antonio empieza con las lagrimitas y venga lagrimitas y más lagrimitas. Hasta que Pepe Bandolero le dice, les voy a dar a estos dos para que la prueben también jajssj. Ahora sí que podía soltar lagrimitas Antonio ya no probaría más el pollito empanado que tanto le gustó, un táper entero se comió en ese momento, muy rica por cierto.

Empieza el frío, los tiritones, los dolores, las dudas y volvemos a escuchar audios de Daniella y de amigos. Venga vamos ya casi estamos llegando a las barcaza y descansamos un poco. Le digo al grupo que por mis cuentas llegáramos 3 o 4 horas antes de lo previsto.

Empieza la fiesta. Los bailes de chiquito de la calzada de Enrique y mío, y empiezamos a darle patadas a piedras minúsculas ya que no levantamos los pies del suelo. Y seguimos, ¡vamossssssss!

Momento pinchazo. Antonio se pone el tío tirado en el suelo con mi cepillo de diente y una navaja y la arregla del tirón. Nosotros nos adelantamos y Sandra y Sisa se quedan con él alumbrándolo con el coche, aunque al momento nos adelanta. ¡Qué tío!

Disfrutamos de una super noche despejada. Apagamos los frontales y nos quedamos viendo el cielo y el horizonte que se ve como rojizo en algunos sitio. ¡Espectacular!

Nos ponemos en marcha pero con trabajo ya estamos cerca, ya quedan 15 kilómetros. Un ratito largo andando, es decir, una hora después 10,5 ya estamos. Oleeeee. Nos da una alegría ver Coria del Río al otro lado. Vamos, primer tramo terminado.

No nos hacíamos la idea que después de 117 kilómetros de correr y andar, ahora tocaba lo peor. Sandra nos deja una manta y se van después de que todo estuviera controlado: comida, móviles, ropa y demás.

Venga nos vemos en unas horas, vamos oleee ya estamos.

Pues allí nos ponemos a caminar un rato, de un lado a otro, para recortar kilómetros y no ir ajustados después y ya con frío y muy cansados, decidimos tumbarnos un rato. Nos acomodamos como podemos en el suelo y nos tapamos con la manta de Sandra, una manta que a los 15 minutos estaba empapada del relente.

Nos entran tiritones que no se pueden aguantar  y se te pasa por la cabeza mil cosas. Te juntas a los compis y sigues con frío que ya hasta duele. Créeme nunca en mi vida he sentido una cosa así. Los dientes suenan como castañuelas.

Antonio es el primero en dar el paso, y mira cómo está la cosa, que se pone a mirar si algunos de los coches que allí están abandonados están abiertos. Y desaparece.

Yo aguanto poco y me levanto y me pongo a caminar y encuentro a Antonio en una casa derrumbada. Nos ponemos a caminar juntos. Al momento Enrique también, y comentamos la historia. Nos acordamos de las personas sin techo. Estas horas nos enseña a valorar aún más las cosas que tenemos.

Hablo por teléfonos con amigos, y mi madrina de club Aurora, quiere venir a traernos algo y le digo: «No tienes tiempo, mientras vienes, ya es la hora de irnos. Gracias».

 Seguimos hablando y diciendo aquí podíamos haber estado más refugiados y aquí también. En fin, buscando sitios que ya no nos valdrían.

Por finnnnnnn se mueve la barcaza y nos montamos. Una vez montados, el señor de la barcaza se pone a echarle aceite y gasolina. Y nosotros ya montados en ella ahora, en medio del río, sin que nada nos proteja del aire.

Madre mía, el señor no ha tenido tiempo antes, digo yo. Pues nada, un poco más de sufrimiento, no pasa nada.

Se empieza a mover y al otro lado Sandra, Sisa, Pepe y mi amigo Paco Palomino. Antonio se ajusta los zapas y me dice baja la bici porfi y salimos primero Enrique, yo segundo y tercero Antonio. Como vamos tapados enteros, solo se nos ven los ojos y mi amigo Paco va directo para Enrique y empieza a abrazarlo y decirle cosas. Yo por detrás le digo: ¿que haces Paco? Y me dice: «jo, con razón decía yo mientras abrazaba a este hombre, que grande está Alberto». Me meo encima de la risa y le digo a Enrique ¿tú para que te pones a abrazar a alguien que no conoces de esa forma?. Y me contesta: «tenía tanto frío que no quería soltarlo». jaajajaj.

Ya estamos en Coria del Río y lo primero es ir al bar a desayunar. Me pedí un café muy muy muy caliente. Los tres nos tomamos dos cafés cada uno. Antonio el segundo que se pidió fue solo con hielo. Enrique y yo lo miramos y le decimos ¿de verdad con hielo, Antonio?

Se une nuestra amiga del club Ángeles más conocida como Ale y nos ponemos en marcha.

Ya es de día kilómetro 136 y toca seguir. Molidos, pero hay que seguir.

Maki y Ortega me llaman y me dicen que están bajando por El Pudio, y les comento que nosotros vamos a subirlo y es cuando los vuelvo locos. Cogemos por otro lado y durante más de una hora los tengo bajando y subiendo. Encima mi ubicación a tiempo real no va bien, más lío aún. Finalmente nos encuentran y también Angelito, poco después Manuel Tovar y mi César.

 Acordamos un sitio con el coche de apoyo ya en Mairena del Aljarafe para cambiarnos. Última revisión y para delante.

Antes de llegar se une Aurora y los del coche; Sandra, Sisa y Pepe Bandolero, que habían venido a nuestro encuentro y hacemos un gran grupo en lo que hablamos de todo un poco y nos vamos dirección Mairena, ya queda nada.

Antonio sigue con sus vídeos maravilloso e informando a los de metas y grupo de seguimiento. Me dice que ya está tocado y me digo yo para mis adentros: «normal Antonio, normal picha«. Le digo que nos queda nada para tocar la gloria, vamos y cuando estamos llegando le digo por aquí que tenemos que entrar por este lado.

Esos kilómetros finales son duros, aunque la compañía se agradece y nos ayudan a hacer los últimos kilómetros. Se une Jorge Cortés y mi vecino y amigo Fran con la bici y su hijo.

 ¡Seguimos, seguimos vamossssssss!

Entramos en el primer parque. Llamada a los que están en el punto de llegada para preguntar si está todo controlado. Empiezan los nervios. Ni pregunto si hay gente ni nada, nos espera el punto verde que es el final de este Reto.

Antonio saca el móvil de nuevo y empieza el último vídeo, empezamos a correr los últimos kilómetros.

¡Ahora ya sí, ahora ya lo tenemos vamossssss!

Antonio por detrás gritando y grabando, seguimos corriendo y desde la distancia no vemos a nadie.

 Se une Oliver a los últimos metros y empiezo a llorar al igual que ahora al escribir esto, todo el sufrimiento de 29 horas está apunto de acabar.

Enrique mirada fija y los dos acostumbrados a correr juntos sin querer, marcamos el mismo paso.

Vamos ya estamos, y de repente se escuchan aplausos y gritos de ánimos. Una mujer al pasar dice estos muchachos son los que vienen desde Rota, que locura.

Y ya sólo quedan 50 metros cuando escucho a mi Pepe Roldán que se viene desde Málaga para animar con el micro y ayudar en la colocación de globos y demás cositas. Está acompañado de muchos amigos del club.

Pienso, no sé, no quiero que esto acabe. O si, para empezar nuevas zancadas.

Al fondo veo a muchísimas personas aplaudiendo. Muchas sudaderas de mi club y ya soy un mar de lágrimas.

Una alfombra roja nos recibe, y el punto verde, que como si de un botón se tratase, piso para cerrar éstas 180.855 zancadas.

Lo guardo para poder pisarlo algún día para empezar nuevas Zancadas.

Daniella corre y nos abraza y no para de darnos las gracias.La cojo en brazos no sé cuántas veces y la abrazo con fuerza mientras le doy las gracias yo a ella por darme la oportunidad de crear este Reto.

El abrazo de Daniella a Alberto

Los papis nos abrazan y se suma la abuela de Daniella. Tengo que decir que entre las lágrimas, cansancio y la alegría del momento no me di cuenta del número de persona que estaban allí. Increíble que se involucraran tanta gente. Al ratito algo más pendiente empiezo a ver a todos mis amigos y conocidos y me siento el tío más afortunado del mundo.

Le doy las gracias a Enrique y Antonio mil veces y empiezo a abrazar a uno por uno de los que allí estaban conocidos y no conocidos pero quería agradecer el apoyo recibido.

Ahora algo más con los pies en el suelo. Nos leen un escrito que escriben mis amigos Dani y Mari, papis de DANIELLA. De nuevo las lágrimas.

Orgulloso de haber aportado este pequeño grano de arena que seguramente le venga muy bien a muchos niños, objetivo cumplido.

Ya está ésto terminado.

Un final super feliz.

No puedo nombrar a todos los que formaron parte de este reto pero estaré agradecido por vida con todos y cada uno de vosotros.

Sé que cada uno de los que estabais allí y algunos que no pudieron estar,. De haberos pedido ayuda, sin duda hubieseis hecho lo posible por estar ayudando.

De mi Carpe hablo en otro momento. Ahora no tengo palabras.

Fin del Reto Solidario sufrido, muy sufrido.

Si me preguntas si lo volvería a repetir. Contestaría, ¿cuándo es el día de empezar?

Nos hemos llevado meses preparándolo, los últimos 45 días sin descanso y el último día y medio corriendo con el mejor equipo.

YO CORRO TÚ INVESTIGAS.
CIERRA POR UNOS DÍA

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